lunes, junio 23, 2014

¡Una nueva novela! y, te entrego a Liesel

ChangMin metió el ejemplar nuevo —orgullosamente presentado en su empaque de plástico—, en la bolsa pequeña de plástico transparente dada por la dependienta. Con paso relajado se dirigió a la salida, cuándo la conversación de dos jóvenes llamó su atención.

“De cómo mi amante quería mi fracaso”, wow, ¿no suena interesante? —la chica menuda, con corto pelo color negro ébano tomó el libro entre sus manos con uñas pintadas de negro, y leyó la sinopsis—vaya, es sobre una experiencia propia del autor.

—Es estúpido—refutó fríamente un chico alto de cabello rubio, con una sudadera colgada de las caderas—es ese tipo de libros dónde el título dice todo y lo demás sobra. No vale la pena.

ChangMin arrugó el entrecejo y parte de la nariz al escuchar la prejuiciosa opinión, la chica por su parte, sin ser afectada por la dureza de las palabras de su acompañante, insistió.

—Claro que no. Estoy segura de que es más que eso. ¿Qué razón podría tener alguien para querer el fracaso de quién ama?, realmente creo que es interesante—jugueteó el libro entre sus manos y con entusiasmo aplaudió contra el libro antes de proseguir— ¡por ejemplo!, tú Kris, si quisieras a alguien ¿no querrías su felicidad?

El chico pareció ponerse nervioso ante la pregunta.

— ¿Por qué dices algo así?, no tengo a nadie que me guste—ella lo miró con una mueca divertida—pero hipotéticamente hablando, si, sólo querría su felicidad.

ChangMin notó entre las facciones casi insensibles pero atractivas del muchacho, una vergüenza tímida que de inmediato le hizo sospechar que el chico estaba enamorado de la chica.

— ¡Exacto! —bramó ella, feliz de llegar al punto que quería—por eso el título aunque obvio, resulta interesante. Ah, realmente quiero este libro.

Con rendición, la chica entusiasmada se convirtió en una criatura triste que se abrazaba a sí misma mientras dejaba el libro en su lugar.

—Dentro de diez días me darán la mesada, hasta entonces…—masculló, caminando hacía la salida.

—Amber—llamó él, mirando el libro— ¿no es ese el mismo autor del libro que leímos juntos en primer año?

— ¿Eh?, ¿”Diez días de luna”? si, lo es. Jung YunHo. He leído sólo dos libros suyos pero me encantan. Tal vez este no sea la excepción—el chico bajó la mirada y asintió.

Ambos salieron del establecimiento. ChangMin los miró hasta que se perdieron entre la multitud. Con la bolsa biodegradable con el logo impreso de la tienda en las manos, se sintió ligera, pero felizmente ridículo. Escuchando la conversación de dos estudiantes sólo porque el trabajo de su novio estaba inmiscuido.

Se rio de sí mismo, con buen humor, y cuándo estaba atravesando la puerta grande, gruesa de cristal, un chico alto, rubio y con expresión fría pasó a su lado, chocando su hombro contra el suyo.

—Ah, lo siento—dijo, y siguió su camino apurado hacia dentro.

Era el mismo chico de antes, que a expensas de una excusa —absurda, quizá— se había escapado de la chica. Sin dudar ni por un segundo, caminó hasta dónde el último libro escrito por YunHo era exhibido, tomó un ejemplar y fue a la caja registradora para culminar su compra. A la derecha de la dependienta varios modelos de bolsas para regalo y papel para envolver, eran ofrecidos a los clientes que quisieran envolver cómo regalo el libro o los libros comprados, a un módico precio.

— ¿Quiere que lo envuelva o se lo lleva en una bolsa normal?

El chico tardó un poco en contestar, y ChangMin, prestando total atención a pesar de estar afuera de la tienda, completamente inmóvil sobre la acerca, se preguntó qué pasaría.

—Envuélvalo por favor, pero de un color no muy femenino.

ChangMin sonrió y siguió su camino, sabiéndose buen observador.










En su bolsillo, su móvil sonó, lo sacó y notó que se trataba de un texto.



De: YunHo.
Voy tarde. Cinco minutos.



Sonriendo, tan amablemente, tan fácilmente cómo era desde hace no mucho, entró en el café y eligió una mesa. Cuándo YunHo llegó, ajetreado, tardío cómo siempre, ChangMin deslizó el libro junto con su bolsa de compra correspondiente en cuánto YunHo logró calmarse.

— ¿Eh?, ¿qué es esto?—cuestionó Jung, liberando su cuello de la protección cálida de la bufanda roja que ChangMin le regaló un tiempo atrás.

—Algo que querías desde hace mucho tiempo.

YunHo abrió la bolsa, y La ladrona de libros cayó en sus manos, nueva e inmaculada.

Aunque ya no eran tan jóvenes cómo los chicos que ChangMin vio en la librería, y aunque el libro de YunHo no estaba envuelto en papel o dentro de una bolsa de obsequio con lindos colores, la expresión que YunHo mostró fue de sincera felicidad, su boca dulce se volvió una sonrisa que por un segundo, a ChangMin le pareció eterna.

—Allí está tu Liesel—dijo, complacido de ver cuán feliz estaba YunHo.

—Gracias ChangMin. Lo leeré enseguida.

Y ChangMin no creyó que YunHo fuera en serio, pero apenas dicho aquello Jung rasgó el plástico y comenzó la lectura.

— ¿Eres idiota?, venimos a una cita, no a que leyeras a Zusak—hizo una señal a la camarera, quién de inmediato se acercó—un café con leche y uno negro, dos trozos de pay de queso, por favor.

—Enseguida—la joven hizo una pequeña reverencia y se dirigió a la cocina.

— ¿Café negro?, yo no quiero eso—se quejó YunHo, cerrando su libro y olvidando la lectura.

—Ese es para mí, el café con leche es para ti, noté que últimamente ya no tomabas mucho café, ¿al fin me hiciste caso?

— ¿Y tú?, ¿por qué ahora tomas tanto café?, ¿tan difícil es ser mi editor?

ChangMin estuvo tentado a seguir molestando a YunHo, pero su expresión divertida se volvió una sonrisa pequeña pero significativa.

—No. No lo es. Escribes muy bien, Jung.

YunHo chistó, entre avergonzado y arrogante.

— ¿Dices eso porqué te escribí adorable en la novela?

ChangMin bajó la cara, en un intento fallido por ocultar la sonrisa que se desenvolvió en su rostro.

—Me atrapaste.

YunHo hizo mala cara, la camarera entregó las bebidas y YunHo comenzó a endulzar la suya, resistiendo el impulso de endulzar el café de ChangMin por cortesía, sabiendo que sus gustos eran distintos y cambiantes.

Pero siempre compatibles.



4 comentarios:

  1. estuvo padre me pareció tierna su relación y tiene una realidad a veces cuando amamos somos egoístas. está lindo.

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  2. Estuvo muy lindo, me encanta como escribes Homin!

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  3. kjaksjasks i am comeback (?) ;n;
    tiempo sin entrar a tu blog ksddkjdkjs
    al fin~~ sin duda alguna me encantan tus escritos... tu forma de redacción....
    hubo un momento en que tu blog solo admitia invitados o algo así y no podía acceder pero al fin.. dkaldkadla
    Ese amor entre yunho & changmin es tan,.....
    su relación es única....! <3
    la trivialidad de alguna forma lo vuelves un escrito y ... y *-*
    gracias~~~

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  4. Despues de un largo tiempo que lei tus historias , de verdad , me di cuenta ahora mas que nunca que te amo mas y mas , en serio , Te amo nena , eres increible , para mi , eres mi mejor escritora , la mejor ,!!!

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